¿Cómo sería vivir en una casa de muñecas de gran tamaño?

¿Cómo sería vivir en una casa de muñecas de gran tamaño?
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No recuerdo si ya os he hablado antes de las leyes de escala, por no extenderme mucho diré que relacionan ciertas propiedades y características de un cuerpo con su tamaño. Es difícil imaginar una hormiga del tamaño de un elefante o viceversa y lo mismo sucede con otros muchos seres animados y objetos inertes. Cuando se modifica sustancialmente el tamaño de algo sin variar su forma el resultado puede ser un tanto extraño.

En esta ocasión se ha multiplicado el tamaño de la ropa de Barbie y las estancias típicas de su casa para intentar adaptar todo a una persona y el resultado no es exactamente habitable, pero sí que resulta curioso y digno de ver. La idea es de Evelina Bratell que siempre sorprende con sus ocurrencias y las imágenes no tienen desperdicio.

casa barbie 2

En la desproporción entre los tamaños de unas cosas y otras radica parte del encanto de estas imágenes. No sé cuanto tiempo hace que no jugáis con muñecas, pero seguramente no os costará recordar que esa desproporción existe siempre en los juguetes, lo que deberían ser pequeños accesorios tienen un tamaño que en proporción es mucho mayor que el de los objetos grandes.

Y es que si el tamaño de unas pinzas o de una pulsera se redujese en la misma proporción que se reduce el tamaño de una casa para convertirla en casa de muñecas, esos pequeños detalles resultarían prácticamente invisibles e imposibles de manejar. Así que al realizar el proceso inverso y volver a aumentar, si se le aplica a todo el mismo factor de escala, la desproporción se vuelve mucho más llamativa.

casa barbie 3

Después de multiplicar todo por el mismo factor de aumento para adaptar la ropa de muñeca a la de una persona, la casa se nos queda pequeña, los techos resultan bajos y las escaleras y las puertas casi impracticables. Una persona viviendo en una casa así se sentiría en casi como Gulliver en Liliput, aunque en ese caso la desproporción era aún mucho mayor, Gulliver era doce veces más alto que los liliputienses.

Es una pena que en los ambientes no se hayan incluido más muebles, aunque la selección de asientos y mobiliario es suficiente para que se aprecie el efecto de la desproporción, a mi me gustan tanto las fotos que me habría encantado poder ver algún ambiente más y con alguna estancia amueblada de un modo más completo.

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Conste que aunque en esta casa tal y como está creada sería imposible vivir, sí que existen algunas casas fabricadas a imagen y semejanza de las casas de muñecas, pero modificando el tamaño de los elementos con escalas diferentes. El truco en este caso está en que todo se haya multiplicado del mismo modo, dejando ver claramente que la reducción previa no había sido homogénea.

Seguro que los que en casa tenéis alguna casa de muñecas o bien vuestra o de vuestros hijos estaréis ahora pensando en escalas y viendo si los tamaños reducidos de unas partes y otras se corresponden proporcionalmente con los tamaños de esos mismos elementos en la realidad. Conste que a mi la relación entre los cambios de tamaño y las propiedades siempre me ha fascinado, pero eso ya es algo personal.

Vía | TrendHunter Más información | Evelina Bratell En Decoesfera | Casas poco convencionales: una casa de muñecas de tamaño natural

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