Proyecto minue: suelos que enamoran

Proyecto minue: suelos que enamoran
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Uno de los puntos más delicados de la reforma de mi casa eran los suelos. Los que seguís las evoluciones del Proyecto minue, sabréis que se trataba de suelos antiguos, mosaicos hidráulicos de piezas pequeñas, y que mi intención era conservarlos e integrarlos en la nueva distribución.

No era una decisión baladí, pues al tirar los tabiques, iban a quedar unas feas franjas sin suelo. Además, como cada habitación tiene un mosaico diferente, al unir dos se corría el riesgo de que el resultado pareciera un puzzle mal montado.

En mi atribulado proceso mental de toma de decisiones, me ayudó mucho la reforma de un antiguo piso barcelonés realizada por los arquitectos Anna & Eugeni Bach —del que mi querida Magenta os enseñó el pasillo—. Salvando las distancias entre mi humilde piso de los años 50 y uno del ensanche de la Ciudad Condal en 1910, tenían entre manos una problemática muy similar.

Suelos que enamoran - distribución

En su caso, se decantaron por preservar la distribución original de la mayoría de las estancias, cambiando únicamente su uso. Sin embargo, sí se optó por unir dos estancias con suelos muy diferentes para hacer un gran salón-comedor, aunque fuera con dos ambientes bien diferenciados.

Así, a un lado, y sobre un mosaico que tiene algo de alfombra, encontramos la zona del comedor, y al otro, con un mosaico más homogéneo, la zona del salón. Un poco lo que pretendo hacer en mi salón, usar un mosaico con vocación de alfombra para delimitar la zona del comedor.

Desde luego, si va a quedar así, lo firmo, aunque si me permitís la aliteración, mis mosaicos son más prosaicos.

Suelos que enamoran - detalle

Otro asunto muy importante es qué colocar ahí donde el tabique ha desaparecido, y no hay nada más que tierra. En esta reforma, han escogido un mosaico que encaja con los originales y marca una difusa línea de separación. Además, en la zona donde había una puerta, han dejado el original, aunque disimulado con una silla y medio tapado con una alfombra.

En mi caso, en una jugada un tanto más arriesgada, he optado por un material completamente diferente, que se reconozca como nuevo, pero que armonice con lo antiguo, un poco siguiendo los criterios de la restauración moderna. Así, he escogido unas piezas medianas de algo que se asemeja al mármol blanco, y que juntas formarán una línea blanca que separará los diferentes mosaicos y espacios a la vez que indica dónde antes había un tabique.

proyecto minue - suelos

También he tomado la decisión de no respetar los pasos de las puertas, para que mi suelo no pareciera una ruina romana, de forma que lo que se reconoce no es tanto la antigua distribución, como la geometría del piso.

Aún no está acabado del todo, así que os vais a quedar con el gusanillo de ver el resultado final. Pero estoy muy contento de cómo está quedando y creo que he conseguido integrar los mosaicos con la nueva distribución, algo crucial en este tipo de reformas.

Distribución mosaicos

Imágenes | Anna & Eugeni Bach Architects
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