Todo lo que tienes que saber sobre la Casa de la Cascada en el 150 aniversario del nacimiento de Frank Lloyd

Todo lo que tienes que saber sobre la Casa de la Cascada en el 150 aniversario del nacimiento de Frank Lloyd

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Todo lo que tienes que saber sobre la Casa de la Cascada en el 150 aniversario del nacimiento de Frank Lloyd

El mundo está celebrando el 150º aniversario del nacimiento del arquitecto Frank Lloyd, nacido en 1867. Durante las siete décadas que duró su carrera, construyó en torno a los 500 edificios.

Entre sus edificios más carismáticos, podemos encontrar el Museo Guggenheim de Nueva York, la casa Robbie, en Chicago, o por supuesto, la célebre casa de la Cascada, en Pittsburg.

Casa de la Cascada

Sin duda, esta es una de las construcciones más destacadas en la historia de la arquitectura moderna, y realmente, no es para menos. De hecho, la casa de Cascada, o la residencia Kaufmann, es monumento nacional en Estados Unidos y en la actualidad es un museo que pertenece al Western Pennsylvania Conservancy.

¿Cuál fue el origen de la Casa de la Cascada?

Casa de la Cascada

La casa fue construida por Lloyd entre 1936 y 1939 sobre una cascada del río Bear Run, en el estado de Pensilvanya, para ser la residencia de fin de semana de la familia Kaufmann, propietarios de unos grandes almacenes en Pittsburgh. Y así fue hasta el año 1963.

Cuando el matrimonio Kaufmann murió, el hijo decidió deshacerse de la casa. Por fortuna, en lugar de venderla, el hijo quiso donarla junto a las 600 hectáreas que la rodean a la asociación Western Pennsylvania Conservancy, entidad que la convirtió en museo al año siguiente y que ha permitido que sea visitada desde entonces por millones de personas, deseosas de conocer una de las joyas construidas por Lloyd. Como dato curioso, los honorarios de Lloyd ascendieron a 8.000 dólares, mientras que el coste de construcción de la casa alcanzó los 155.000 dólares.

Una integración perfecta con el medio

Casa de la Cascada

La casa se enmarca en la filosofía de la arquitectura orgánica, que apuesta por integrar la arquitectura en el entorno. Y el resultado no podía ser más perfecto, a la par que imaginativo. En lugar de construir la casa a orillas del río, para poder contemplar la cascada desde la propia, este ingenioso arquitecto apostó por construir la casa sobre la propia cascada, consiguiendo que el curso de agua fuera parte de la misma construcción.

De hecho, uno de los objetivos de Lloyd era que el sonido del agua invadiera toda la casa, fusionando así arquitectura y naturaleza para conseguir que la cascada no solo fuera un elemento estético, sino que fuera una parte sustancial de los habitantes de esta icónica vivienda.

Las claves del edificio

La casa está asentada sobre las rocas que conforman la cascada, y fue construida en tres niveles abriéndose de dentro hacia afuera. Cada uno de los pisos está marcado por amplios voladizos que se proyectan en distintas direcciones, y que le aportan al edificio ese aspecto diferente y vivo, inspirándose para ello en la arquitectura japonesa.

Para profundizar en la armonía con el entorno, Lloyd utilizó materiales naturales, como la madera, la piedra o el ladrillo. Los cimientos de la casa son las propias rocas del lugar, y de hecho, las rocas cobran tanta importancia que algunas de ellas sobrepasan el forjado de la primera planta para sobresalir junto a la chimenea, integrando así la naturaleza en el interior de la vivienda.

Casa de la cascada

Precisamente, la chimenea es uno de los elementos más importantes de la casa de la Cascada, ya que buena parte de la vivienda se articula en torno a ella, convirtiéndola en el lugar de reunión de la familia al estar situado en la zona de estar, amplia y con unas increíbles vistas sobre el bosque que rodea la casa gracias a las cristaleras que ayudan a eliminar la separación entre el interior, las terrazas y el entorno natural.

Los problemas de mantenimiento

Casa de la montaña

Evidentemente, mantener esta casa tiene un mantenimiento complicado. En el año 2002, hubo que realizar obras para estabilizar la estructura perimetral de acero del edificio, ya que este comenzó a flexionarse hasta llegar a los 20 centímetros, una obra que costó 100 veces más que el coste original de la vivienda, alcanzando los 11,5 millones de euros.

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