Un paragüero para mi paraguas

Un paragüero para mi paraguas
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Mientras asimiláis el título, os diré que hoy se ha levantado el día lluvioso tras mi ventana. No tenía la menor intención de salir de casa, pero el agua ha debido de hacer estragos en algún punto entre internet y mi ordenador, así que decidí volver al cobijo del hogar paterno en busca de la ansiada conexión. Lo que yo no sabía es que ahí fuera me esperaba el diluvio universal, y yo con un paraguas de esos que se asustan al ver caer agua del cielo.

La cuestión es que tras cruzar ríos, navegar en un tranvía que se abría paso entre las aguas cual Moisés en el desierto y llegar por fin a la tierra prometida, me encuentro con que mi sufrido paraguas no tiene un triste paragüero donde caerse muerto.

Qué injusticia, pobrecito, pensaba para mis adentros, a la par que una bombilla se iluminaba sobre mi cabeza; un paragüero sería un buen regalo para mi padre estas navidades.

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Cómo habréis deducido, sí, la cosa va de paragüeros. A ser posible de esos que tienes ganas de que llueva cuando tienes invitados para que todos se fijen en él, porque aquí nada puede limitarse a cumplir su función, todo tiene que aportar su granito de arena y colaborar en la decoración. Así que he hecho una selección de los diseños más interesantes, intentando traer un poco de cada estilo, para que todos encontréis alguno que os guste.

El primero, cuya imagen encabeza el artículo, es el más sobrio de todos. A pesar de su acabado metálico está fabricado en polietileno, por lo que es muy ligero, aunque no tanto como para que se vuelva inestable al colocar los paraguas.

Además de en oro y plata, está disponible en un rosa muy llamativo. Es un poco caro, aunque es un diseño tan sencillo y elegante que pega con casi todo, por lo que se amortiza con el tiempo. Está a la venta por 175 euros en Domestico Shop.

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El segundo paragüero es mi preferido, con un estilo desenfadado y colorido. Tiene algo de minimalista, pues consigue reducirse hasta el mínimo necesario para cumplir su cometido. Su tamaño es perfecto para aquellos que vivimos en lugares dónde llueve poco y no queremos tener todo el año en el recibidor algo que solo usamos unos pocos días.

Su precio es comedido, 67 euros. Se puede adquirir en La casa de los Roper donde aseguran que aunque es pequeño, pesa lo suficiente como para no volcar. La única pega que le veo es que no es muy útil para los paraguas plegables, que no tienen una punta con la que clavarse.

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Si seguimos virando hacia el minimalismo, nos encontramos con este diseño de Simon Enever, que aprovecha el agua de los paraguas para regar una pequeña parcela de césped bajo él. La idea es de lo más original, aunque sólo apta para los que viváis en zonas donde llueva con cierta asiduidad; si no, siempre se puede regar manualmente.

La pena es que "ella" --así se llama este paragüero-- aún no se comercializa, aunque con un poco de suerte algún distribuidor se interesa, se encarga de producirlo y nos hace felices a todos. Eso sí, yo cambiaría el césped por una planta un poco más florida, que ese verde queda un poco tristón.

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Para aquellos que buscáis la calidez de los materiales tradicionales y formas más acogedoras, he encontrado este paragüero que combina un diseño sencillo en metal con una manera muy curiosa de recoger el agua; una esponja con reminiscencias marinas.

Supongo que si el trasiego es constante, habrá que escurrirla con frecuencia, aunque en muchas ocasiones la sequedad que produce la calefacción hace que ese agua se evapore, humidificando el ambiente, que siempre viene bien.

Una creación de Design House Stockholm, con clara inspiración escandinava, se puede comprar en su web por unos desorbitados 225 euros; ni que hubieran sacado la esponja de un arrecife de coral.

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Por último, un mueble multifunción que hará las delicias de los que tenemos poco sitio en el recibidor pero no nos queremos dejar nada por poner. Además de paragüero, incluye un perchero con alma de árbol y una base plegada que hace las veces de banco. También hay una versión más pequeña compuesta por el perchero y el paragüero.

Está fabricado en madera de roble y el tapizado es de fieltro. El diseño es cosa de Oliver Tilbury y aunque no he conseguido encontrar dónde se vende, si alguien está realmente interesado puede ponerse en contacto directamente con el diseñador.

Bueno, creo que entre todos estos modelos podré encontrar alguno para regalarle a mi padre y que mi pobre paraguas pueda descansar tranquilo mientras yo acumulo valor para ir a mi casa a ver si internet ha vuelto por sus cauces o sigo desconectado de la red de redes.

Vosotros, afortunados, sólo tenéis un pequeño dilema; decidiros por alguno.

Vía | Compradicción, Blogar dulce blogar, oCompras Más información | DomesticShop, D.H. Stockholm, La Casa de los Roper, Oliver Tilbury, Enever En Decoesfera | Clorofillaaqua: paragüero lleno de color

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