Hotel Yasmin en Praga, diseño en un edificio centenario

Hotel Yasmin en Praga, diseño en un edificio centenario
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El hotel Yasmin en Praga produce sensaciones contradictorias, pues es un hotel de diseño en un edificio centenario del centro de la ciudad. Desde fuera, y a excepción del cartel, uno se espera entrar en un lugar que bien podía haber pisado alguno de los últimos emperadores austrohúngaros, pero nada más alejado de la realidad.

Una vez dentro te percatas de que estás ante otro tipo de hotel, alejado de los estereotipos clásicos y modernos establecidos para hoteles de cuatro estrellas, que ha optado por una estética relajada y relajante, con una decoración desenfadada en la que predominan los tonos claros de verde, la madera y los grises.

Hotel de Diseño Yasmin en Praga - recepción

En la recepción y los grandes espacios públicos de la planta baja ya se percibe que las formas y motivos orgánicos van a tener mucho protagonismo en el hotel. No sólo por el color verde, sino también por las grandes hojas que decoran las paredes, la escultura que preside la cafetería y el gran patio arbolado que la ilumina.

Tanto el exterior como las primeras impresiones del interior habían sido muy buenas, así que abrí con ilusión la puerta de la habitación para llevarme una pequeña decepción. No es que la habitación estuviera mal decorada o resultara poco agradable, pues transmitía serenidad y calma, pero la verdad es que me esperaba algo más.

Hotel de Diseño Yasmin en Praga - habitación 1

Al entrar, como suele ser habitual, hay un pequeño pasillo desde el que se puede acceder al baño, y en el que encontramos un espejo de líneas curvas. Un poco más adelante se situa una pequeña mesa ovalada con dos sillas, mientras que al otro lado hay un mueble aparador que contiene el minibar. Al fondo, con líneas más contemporáneas, las dos camas y una pequeña televisión colgada.

No se a vosotros, pero a mi me transmitió mediocridad. De hecho, tuve que confirmar que se trataba efectivamente de un hotel de cuatro estrellas, porque aunque la intención de diseño era buena, los acabados de los materiales me recordaban a los de esos muebles de bajo precio y formas llamativas que a veces encontramos en cadenas de mueble kit.

Hotel de Diseño Yasmin en Praga - habitación 2

Quizás lo más destacable es que el armario parece flotar en el aire, como si se apoyara en el mueble auxiliar, pero de nuevo se vuelve a apreciar la media calidad de los materiales y, sobre todo, la pésima combinación de colores y texturas, desde el suelo de moqueta a la mezcla de diferentes tonos de maderas con el blanco plasticoso de la mesa y las sillas.

Tal vez es que le tengo poco cariño a ese tono de la madera, que siempre me ha parecido que dificilmente combina con nada, o es que la miré con malos ojos, pero la sensación que me transmitía la habitación es la de querer y no poder, algo que confirmé al entrar en el baño.

Hotel de Diseño Yasmin en Praga - baño

Para describir el baño la verdad es que no me salen las palabras. Está cubierto de azulejos negros brillantes, con las piezas en porcelana blanca y un gran espejo sin marco alguno. Podría haber pasado por un baño transgresor y de diseño, pero de nuevo los acabados de los materiales y de las piezas le delataban. Solo hay que fijarse en el diseño del lavabo y el grifo escogido, así como el dispensador de jabón: de nuevo mediocre.

No es que el Hotel Yasmin en Praga sea un mal hotel, en absoluto, es agradable, luminoso, las habitaciones son amplias y el trato exquisito, pero aunque se autoproclama hotel de diseño, se queda en un discreto intento que solo por momentos se despega de las clásicas cadenas de tres y cuatro estrellas.

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