Mas el Mir, una hermosa masía del siglo XIV para refugiarse del calor en Pirineos este verano

Mas el Mir, una hermosa masía del siglo XIV para refugiarse del calor en Pirineos este verano

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Mas el Mir, una hermosa masía del siglo XIV para refugiarse del calor en Pirineos este verano

Empieza agosto y para muchos las tan ansiadas vacaciones... El lujo de las cosas sencillas, poner en valor la autenticidad de la vida en el campo y ofrecer la oportunidad de conectar con uno mismo en un alojamiento al que no le falta un detalle, son tres de los pilares sobre los que se sostiene la filosofía de Mas El Mir, el lugar donde refugiarse de las altas temperaturas y desconectar, por ejemplo, durante este mes que hoy comienza.

Ubicado en plena naturaleza, en una preciosa masía que data del 1366 a cuatro kilómetros del municipio de Ripoll, (Girona), Mas el Mir es el sueño recién cumplido de Eva Arbonés. Diseñadora de interiores con una amplia trayectoria en hostelería y alta restauración a sus espaldas, Eva llevaba ya diez años buscando un lugar de características similares que le permitiese llevar a cabo su proyecto soñado de crear un hotel con alma. Durante todo ese tiempo incluso iba comprando mobiliario y piezas de anticuario allá por donde fuese siempre con la idea de que serían para el hotel que tendría algún día. Por fin, un día de lluvia del otoño de 2017, Eva visitó Mas el Mir y aún sin siquiera haber entrado en la casa, nada más pisar la finca, ya supo que este sí era el lugar para llevar a cabo su hotel.

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Lo que tuvo claro desde el principio es que su intervención no sería en absoluto invasiva sino extremadamente respetuosa con la arquitectura y la esencia original de la masía. Así, la disposición de las estancias sigue siendo la misma que se encontró al llegar aunque ahora todas lucen completamente renovadas tras haberse sometido a una cuidadosa reforma que le ha devuelto todo su esplendor.

El primer impacto que recibe el huésped al llegar es el de encontrarse en el patio abierto con maravillosas vistas a la montaña frente a un precioso chill out bajo el porche porticado de piedra que ha sido creado con una cama antigua y decenas de cojines, velas y plantas. A continuación, atravesar las antiguas cuadras se convierte en toda una experiencia, dado que Eva las ha decorado con exquisitos bodegones que incluyen cestos, productos de las huertas vecinas y decenas de velas y candelabros. En el primer piso es donde está el otro porche cubierto con vistas sobre la inmensidad del valle que antecede a la cocina donde, frente a la chimenea encendida, los huéspedes hacen el checkin con una invitación a degustar una cerveza o un vermut artesanales elaborados en la misma comarca del Ripollés.

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En esta misma planta se encuentra el salón principal con chimenea y amplios sofás a los que poder acudir en cualquier momento del día para descansar o leer disfrutando de las vistas, y también el comedor en el que se sirve el desayuno en modo buffet. Por las noches es en este espacio en el que se sirven las cenas que Eva prepara previa reserva cada día con los ingredientes que haya seleccionado en el mercado local.

En el siguiente piso se ubican las cinco habitaciones: Civada, Espígol, Espernellac, L’Hisop y Milfulles, cuyos nombres aluden a plantas autóctona de la comarca del Ripollés. En todas ellas impera un encantador estilo de minimalismo rústico en el que las telas de lino natural en tonos neutros cobran todo el protagonismo. En los baños, que han sido renovados al completo, se encuentran toques muy especiales como la grifería antigua que procede de mercadillos de Francia o los azulejos de colores hechos a medida por un artesano.

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Caseta 16

De vuelta al exterior encontramos “la Caseta Petita”, un apartamento separado de la casa principal, ideal para familias, puesto que dispone de dos habitaciones, salón, cocina propia y jardín privado. Y es que en Mas el Mir apetece tanto estar dentro como fuera. De hecho, llama la atención la gran cantidad de rincones dispuestos por toda la finca que invitan al relax más absoluto ya sea frente a la piscina con vistas, bajo un árbol o alguno de los porches.

Existen tantos espacios apetecibles, precisamente, porque está pensado con la idea de que aún, en un momento de máxima ocupación, todos los huéspedes dispongan de un lugar en el que relajarse, tanto en el exterior como en el interior, sin tener que compartir espacio con nadie. Otro detalle más que demuestra hasta qué punto se miman los detalles en este pequeño hotel concebido como el lugar al que escaparse cuando nos hace falta parar y detenernos durante unos días para reconectar con nosotros mismos.

Cocina 1 2
Entrada Cocina 1 2

Igualmente, si lo que apetece es un plan de disfrute de la naturaleza en un modo más activo, Mas El Mir se ubica en un entorno natural privilegiado a los pies de los Pirineos. En los alrededores se pueden realizar rutas de senderismo que bordean campos de cultivo y se adentran en el espectáculo de los bosques colindantes.

¿Quién se anima a hacer una escapada?

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