Cómo cuidar la clivia, la planta de interior con una floración espectacular y que apenas necesita atención

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Fácil de cuidar, resistente y con una floración espectacular. Así es la clivia; una planta originaria de Sudáfrica que atrapa a cuantos la contemplan por sus flores y por sus hojas alargadas y con forma de cinta que surgen de la parte inferior.

La clivia es una planta de interior que florece a finales del invierno, y da sus flores en colores como el rojo anaranjado o el amarillo durante buena parte de la primavera. Realmente, las flores se secan a los pocos días de abrirse, pero vuelven a nacer otras. Por eso, es importante retirar las flores secas; así conseguirás que la planta concentre sus energías dónde debe.

Cómo cuidar la clivia

Esta especie es originaria de Sudáfrica, así que como imaginarás, no tolera el frío intenso. Entre los 18 y los 20º es cuando están más cómodas. Para que crezcan fuertes y puedan florecer sin problema, la clivia necesita luz, pero evitando siempre el sol directo.

Si la planta recibe rayos de sol, seguramente las puntas de sus hojas se volverán amarillas. Además, la habitación donde la coloques debe ser fresca, y a se posible, sin calefacción, o con una temperatura tirando a lo bajo.

Cuidados de la Clivia

Cuando y cómo regar: el riego es la clave para que tu clivia crezca fuerte. El riego ha de ser abundante desde que comienza la primavera y hasta finales del otoño. Si hace mucho calor, puedes pulverizar la planta. Además, es muy importante que no encharques el sustrato para evitar que se pudran las raíces y la base de la planta.

También es importante que el agua del riego no se quede en el cogollo de las hojas. En caso de que veas que la base de la planta se está pudriendo, deberás interrumpir el riego de inmediato para tratar de recuperar la planta.

En todo caso, si ves que las hojas se ponen acartonadas o pierden el brillo, tu planta de está pidiendo más agua a gritos. Cuando llegue el invierno tendrás que reducir bastante el riego. Esa moderación del agua que le aportas a la clivia ayudará a que florezca con fuerza al año siguiente.

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Si ves que tu planta ha crecido demasiado, puedes trasplantarla a una maceta mayor. Este proceso hay que hacerlo cada dos años, ya que si lo haces demasiado pronto puedes perjudicar la floración.

Junto al riego, puedes abonarla con un abono específico líquido durante la primavera y el verano para que tenga más energía ¡Así crecerá con más fuerza!

Para acabar, si quieres que tu clivia vuelva a florecer al año siguiente, puedes hacerla pasar un poco de frío a final del otoño, con temperaturas de unos 10º. Para conseguirlo, puedes sacarla al exterior, y dejar de regarla. Ese fresco, junto a la falta de agua hará que en primavera surjan nuevas flores.

Fotografías | Walter Sturn para Unsplash | Padre Moovi para Unsplash

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